Buscando
Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí.
Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría; Si la hallares tendrás recompensa, Y al fin tu esperanza no será cortada.
Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente.
En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.
Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis;
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos.
Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan;
Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas,
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.
Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda.
Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís.
Buscad a Jehová y su poder; Buscad siempre su rostro.
El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová.
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nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.
Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,