Amistad
Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
!!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo.
No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
El atribulado es consolado por su compañero; Aun aquel que abandona el temor del Omnipotente.
Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.
Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.
Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !!ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.
El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.
Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca.
Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
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nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.
Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,